Factoría Teatro.
Esta es la séptima Novela Ejemplar de Cervantes que llevamos a escena y la única que se presenta sola, tanto, que le hemos quitado el apellido gentilicio para dejarla así en su más pura y hermosa esencia. Y es que el siete es un número mágico. Eso dicen, que se relaciona con la perfección, con la naturaleza e incluso con las deidades. Esta novela no es perfecta, pero encierra muchos elementos que la hacen emocionante, llena de suspense e incertidumbre, de injusticias y desvelos.
Los celos son el motor que activa Carrizales para construir un sistema casi perfecto, un mecanismo único para armar una casa fuerte donde encerrar a su jovencísima y bella esposa Leonora, su más preciada adquisición. Su inseguridad se asegura con puertas, tornos, vigías, ventanas trucadas, llaves maestras. Y solo mujeres, «grandes y chicas, negras y blancas». Y un eunuco. El único atisbo de masculinidad y la única grieta por la que se cuela la música, el baile y el deseo desbocado tras un año de encierro, personificado en un joven guapetón y caprichoso, un crápula.
Puede compartir este evento en:


